Cómo entender las tendencias del ministerio DE JÓVENES
[vc_row][vc_column][vc_single_image image=”1546″ img_size=”full”][vc_column_text]Muchos ministerios comparten el mismo edificio, pero operan en completo aislamiento. De hecho, una tendencia común del ministerio de jóvenes es formar una congregación separada. Debido a que ha surgido un gran énfasis en los ministerios individuales especializados, los grupos de jóvenes pueden tener sus propios nombres, logotipos, valores y visión. Tener un ministerio específicamente orientado a las necesidades de los jóvenes ciertamente es necesario, pero a veces puede desequilibrarse rápidamente. Muchos ministerios juveniles operan independientemente del resto de la iglesia.
En lugar de operar individualmente, los pastores y líderes de jóvenes deben trabajar juntos hacia un propósito unificado. Esto significa trabajar estratégicamente con todos los departamentos ministeriales para encontrar mejores prácticas, crear sinergia y eliminar la competencia. Los jóvenes todavía necesitan convivir con personas en otras etapas de la vida. Cuando están completamente segregados del resto de la iglesia, a los jóvenes se les niegan valiosas oportunidades para recibir mentoría. Algunas maneras prácticas en las que una iglesia puede experimentar más integración incluyen:
- Proporcionarles a las familias oportunidades para servir
- Involucrar a los congregantes de todas las edades en los servicios y momentos de adoración (ocasionalmente)
- Asociar a los líderes de diferentes ministerios para experimentar sinergia y mejor práctica
- Asignar metas para toda la congregación en lugar de metas para un ministerio individual
- Desarrollar grupos de mentoría con personas de diferentes edades
«En lugar de operar individualmente, los pastores y líderes de jóvenes deben trabajar juntos hacia un propósito unificado».
1. Cómo COMPRENDER la justicia social y a la juventud
El deseo de ver la justicia social ha aumentado en la juventud actual. No hay nadie que tenga mayor pasión por la igualdad social y las necesidades que la juventud de hoy. Ahora y en el futuro veremos a los jóvenes vivir una fe más radical.
Vivirán su fe como lo hizo Jesús, supliendo las necesidades de la sociedad y demostrando el amor de Cristo de manera práctica, mientras sirven a su comunidad social y espiritualmente. El ministerio de jóvenes debe usar el modelo de Jesús (llamar y enviar). Debemos enviar a los jóvenes a evangelizar su mundo.
Pastores, este grupo es un poderoso recurso para ministrarle a nuestras comunidades y al mundo. Los jóvenes a menudo son mal entendidos. Es muy fácil calificarlos como perezosos, apáticos, egoístas y desinteresados. Sin embargo, cuando se les desafía de la manera correcta, están preparados para vencer.
Muchos líderes de jóvenes ponen las expectativas extremadamente bajas. Pedirles a los jóvenes que simplemente se sienten a escuchar una lección semanal no es muy inspirador. Estamos ministrándole a la generación más informada de la historia. Los niños están aprendiendo a codificar programas computacionales en el segundo año de primaria.
Los jóvenes tienen el potencial para producir tremendos cambios. Si las iglesias no pueden ser relevantes o satisfacer las necesidades reales, entonces los jóvenes no estarán interesados.
Hay un deseo profundo en los corazones de los jóvenes de hacer una diferencia. Raramente se habla de justicia social, pero podemos ver en la Biblia que Jesús trató con esto de manera regular.
A continuación tres cosas que necesitamos saber sobre los jóvenes y la justicia social:
Se preocupan por satisfacer las necesidades de su comunidad. Se requiere un pequeño esfuerzo para que inicien, pero satisfacer las necesidades de la comunidad es una manera muy fácil para que trabajen juntos los creyentes y no creyentes en el servicio social.
Ellos quieren ver acción. ¿Cuántas veces desafiamos a los jóvenes a «hacer la diferencia». Este dicho tiene un significado demasiado amplio. ¿Qué significa? Hemos hablado bastante. El trabajo de un líder es proporcionar maneras tangibles, prácticas y específicas para que los jóvenes logren esto. Los jóvenes quieren ser parte de una iglesia que pone las palabras en acción.
Tal vez no buscan sólo otra experiencia en el servicio dominical. Una tendencia común del ministerio de jóvenes es intentar recrear la experiencia que se tuvo durante el servicio dominical matutino en el servicio de jóvenes. Tres cantos de adoración, la ofrenda y un sermón por el pastor de jóvenes. Tal vez es hora de reinventar por completo el ministerio de jóvenes. Si los jóvenes pueden decir cada detalle de todo que sucederá semana tras semana, algo debe cambiar. Jesús no era predecible. El ministerio de jóvenes se ha vuelto predecible, y es hora de reconocerlo.
Mire a sus jóvenes a los ojos durante su próxima reunión. ¿Están aburridos o están inspirados? ¿Está prosperando su ministerio de jóvenes? Si es así, excelente. Si no, ¿por qué no probar algo nuevo? Sirvan juntos en alguna escuela. Visiten un asilo de ancianos. Pinten una habitación juntos. Hagan trabajo voluntario juntos.
¿Qué pasaría si creara usted un plan singular para hacer una diferencia en la comunidad? ¿Qué pasaría si usted le da a sus jóvenes una causa en la cual invertir sus vidas? ¿Cómo está equipando a los jóvenes para que no desarrollen una mentalidad consumista?
no hay nadie Que tenga MAYOR pasión por la igualdad social y las necesidades Que la juventud de hoy. ahora y en el futuro veremos mÁs jóvenes vivir una fe mÁs radical
2.FE RADICAL
Debido a que nuestro mundo ha cambiado tan rápidamente, es muy importante que nuestros jóvenes tengan una fe radical en Cristo. Hoy en día, el mayor desafío al compartir la fe es la habilidad para describir claramente quién es Cristo. En la actualidad, más y más religiones afirman ser el camino a Dios. Con esta mentalidad universal, se vuelve cada vez más difícil para los jóvenes tener un entendimiento claro y preciso del cristianismo. Otras religiones son radicales en su fe, y sus próximas generaciones comienzan a estudiar a detalle sobre su religión a temprana edad.
3. los jóvenes y el proceso de aprendizaje
Los jóvenes quieren ser parte de un proceso. Debido a los avances en la tecnología, la manera en que los jóvenes aprenden está cambiando completamente. Los jóvenes de hoy en día son muy «prácticos» con su aprendizaje. Estas tendencias ya no pueden ser ignoradas por la iglesia.
En generaciones pasadas, aprendimos y recibimos conocimiento a través de transacciones. Nuestros pastores y líderes hablaron desde el púlpito y aceptábamos los mensajes como verdad.
Debido a la forma en que los jóvenes se socializan hoy en día, no podemos asumir que simplemente aceptarán la fe de sus padres o de la iglesia en la que crecieron. Ya no están dispuestos a aceptar que el cristianismo es «el camino» sólo porque decimos que lo es.
Los jóvenes se sentirán cada vez menos satisfechos con nuestros intentos de darles la «respuesta correcta». Quieren ser parte del proceso de descubrimiento lo que se necesita para ser cristiano en este mundo y lo que eso significa para ellos. No sólo quieren ser «oidores de la Palabra», sino «cumplidores de la Palabra» y ver ejemplos reales que emulan a Jesús. El mensaje no cambiará, sin embargo, los métodos deben avanzar continuamente.
4. los jóvenes y la adolescencia prolongada
El ministerio de jóvenes no tiene relevancia si no aprendemos a alentar a nuestros jóvenes a aceptar la adultez en vez de vivir en una perpetua adolescencia. Ha surgido un cambio en nuestra cultura que ha influenciado a los adolescentes a aplazar su transición a la adultez. Los jóvenes de hoy tardan más en establecer su independencia financiera de sus padres, tienen problemas conservando sus empleos, posponen el matrimonio, tienen dificultad conservando relaciones y parecen no tener intención. Sin embargo, ¡siempre están ocupados!
La iglesia no debe contribuir al problema de la adolescencia prolongada. Mientras que el mundo que nos rodea está involucrado en guerras, la pobreza y e injusticia, debemos desafiar a nuestra juventud con poco más que dirigir la adoración dominical una vez al año, o tal vez participando en eventos y campamentos juveniles. En el apogeo de sus capacidades mentales y físicas, les pedimos a nuestros adolescentes que mantengan al margen del trabajo de la iglesia.
Seamos claros: Invitar a los jóvenes a formar parte del liderazgo a menudo produce confusión, proyectos incompletos e incumplimiento de los plazos previstos – pero si nuestra intención es levantar líderes fieles, no podemos esperar a que la adolescencia aplazada termine.
Los jóvenes hoy día quieren participar en su proceso de aprendizaje. Esta tendencia no puede ser ignorada por la iglesia.
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