Cómo entender a los jóvenes
[vc_row][vc_column][vc_single_image image=”1560″ img_size=”full”][vc_column_text]A medida que la cultura sigue avanzando, es vital que los pastores tengan por lo menos una comprensión general de lo que está sucediendo en las vidas de los jóvenes. Ver al ministerio de la misma manera que hace una década atrás ya no es una opción.
Hoy los jóvenes están conectados, pero más solos que nunca. La cultura ha cambiado la forma en que reciben información, cómo se relacionan con la gente, cómo se ven a sí mismos, e incluso lo que creen acerca de Dios.
Hoy, los adolescentes valoran sus vidas en base al número de seguidores que tienen y quiénes son estos seguidores. Puesto que los jóvenes sólo comparten lo que quieren que vean los demás, están constantemente descontentos con sus vidas. Esta «trampa de comparación» ha comenzado a dominar sus vidas, haciendo que sientan constantemente que jamás llegarán a la altura.
Incluso el significado de la palabra «amigo» ha cambiado. Los jóvenes ahora tienen amigos que no han conocido en persona. En la actualidad, el usuario promedio de Facebook cuenta con aproximadamente 338 amigos, pero algunos estudios indican que sólo 2 de ellos se pueden considerar amigos cercanos.
Las redes sociales han hecho que los jóvenes se vuelvan adictos a la afirmación inmediata. A medida que se esfuerzan por satisfacer su necesidad de afirmación a corto plazo, en realidad sólo están apaciguando una necesidad más profunda.
Algunos estudios actuales indican que cada mes el 70% de los varones de 18 a 24 años visitan los sitios pornográficos. Una de cada tres consumidores de pornografía es una mujer. Desafortunadamente, el porcentaje más alto de consumidores de pornografía son los adolescentes de 12 a 17 años. Uno de cada cinco adolescentes ha publicado fotos desnudas o semidesnudas en línea.
El 87% de los adolescentes duermen con sus teléfonos a su alcance.
El efecto de las redes sociales es un tema dominante en el ministerio de jóvenes hoy. Todos sabemos que los jóvenes están constantemente conectados a sus teléfonos, sin embargo, la pregunta sigue siendo: «¿Cómo pueden ayudar los pastores y pastores de jóvenes?» Diciéndoles que dejen de usar los teléfonos no es la respuesta. Dejar de utilizar las redes sociales no es la respuesta. La respuesta es supliendo sus necesidades.
«Hoy los jóvenes están conectados, pero más solos que nunca».
Lo hacemos…
- Enseñándoles a no compararse con los demás. 2 Corintios 10:12: «Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos».
- Enseñándoles a establecer relaciones más profundas con los demás. Hebreos 10:25: «no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca».
- Enseñándoles a ser auténticos. Las vidas de los estudiantes son filtradas (solo le muestran a la gente lo que quieren que vean). Esto carece de autenticidad.
2 Corintios 3:13-18: «y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido. Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor».
Cuando somos inseguros, cuando no nos sentimos bien con nosotros mismos, cuando pecamos en vez de confesar, nos escondemos —nos ponemos un velo y filtramos nuestras vidas.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]